Demasiado sueño tengo últimamente. No puedo ni despertarme bien. Todos los días mi mamá me sacude “epu’ã, tardetereima ko” para irme en la escuela y me cuesta levantarme. Después encima me hace usar un short todo apretado debajo de mi uniforme, para que no se note mi panza he’i, porque si la directora se entera me van a suspender. “Anike aikua’a emombe´u ha” me dice cuando salgo, como si fuese que masiado luego yo quiero que la gente se entere.

Desde que esa doctora dijo que estoy embarazada mi cuerpo está todo raro. Quiero comer esa galletita de dulce de leche nomás luego, che vare’a todo el día. Apenas junto los 3 mil’i, me escondo y me voy corriendo a comprar, y en un sapyaite liquido el paquete, y después quiero vomitar porque feroz py’a vai me agarra.

Mi mamá siempre me pilla, y la otra vez me retó grande. Parece que le da rabia luego que engorde porque me tiene que buscar ropa nueva a cada rato. Yo ko ni corpiño no usaba antes, porque ni tití tenía, piru chalai era, y ahora katu otro más grande me tuvo que comprar. Ninguna de mi ropa kue ya no me entra.

Ayer tuvimos que irnos a otro doctor y de nuevo feroz tova puku de mi mamá porque faltó en su trabajo. Y peor se puso cuando le dijeron que tengo que hacerme ecografía y había turno sólo los miércoles. “Dos días me van a descontar” me dijo y yo ni le quise decir que falté en mi examen de matemática, chakeko me cuesta luego, después nomás voy a ver que hago. Me caigo ko de sueño, pero igual nomás ella me despertó de madrugada. Antes de amanecer ya estábamos esperando en el centro de salud, por si teníamos suerte y podía llegar después en su trabajo, pero igual nomás horas tuvimos que esperar y cuando entramos, nderasore, el doctor luego creía que era mi mamá la que iba a consultar. Ahí lo que ella demasiado se picha. Cuando le toca decir que es para mí la consulta. “¿De cuánto está?” le preguntó el doctor, “de 5 ya” le dijo ella, que piko che Dios significa eso. Después sique me acosté y me puso una cosa fría por mi barriga y puso un aparato encima. Primero tuve miedo, pero no dolía. Estuvo mirando allí y después le dijo a mi mamá que la bebé estaba bien, y que iba a ser una nena.

El Doctor le preguntó a mi mamá si ya le contó al papá, y si ya me llevó a la psicóloga. Ni una palabra ko no le dijo mi mamá. Me agarró fuerte del brazo y salimos. “¡Todo lo que tengo que pasar por tu culpa nde mitakuñai!” me dijo así enojada, y yo piko culpa de qué lo que tengo. Encima que la gente que estaba ahí me miraba la barriga nomás luego, y había otra señora con la barriga mucho más grande que la mía, pero a ella nadie le miraba.

Imposible es hablar con mi mamá, a veces yo quiero preguntarle cosas pero a ella parece que todo le molesta. La otra vez que le pregunté por mi papá, me dijo mal luego: “parece que demasiado luego ya le extrañás”. E’a. Como piko no le voy a extrañar si vivió con nosotros siempre, me traía siempre cosas y encima desde que se fue falta todo, la plata no alcanza, mi mamá por su otro trabajo nuevo no está nunca y mi hermanita llora cada vez que ella se tiene que ir, no le quiere luego soltar.

Mi vecina a veces me dice algunas cosas. La otra vez me dijo que ya me va a parar el py’a vai, que ya me voy a sentir bien. “Normal es” he’i. Pero cómo me voy a sentir normal si mi panza está cada vez más grande y encima a nadie no le puedo contar. Mi mamá ya no quiere luego que ande mucho por la calle y entonces miento mante.

Cuando mis compañeras me dicen para ir a jugar partido en la canchita les digo que estoy resfriada o que mi hermanita está enferma y le tengo que cuidar. Yo pienso que no me van luego ni a creer si les digo que hay un bebé en mi panza. Si ni yo puedo creer.

Entonces me quedo acá en casa nomás. Veo mi novela y a veces pienso en que quiero tener magia para que todo vuelva a ser como antes, así como en esas películas de la tele que mueven su dedo y las cosas vuelan o todo desaparece.

Pero en la tele nomás pasan esas cosas. Y la magia katu no existe…

Mis amigas están allá en la canchita y yo estoy acá sola con mi panza.